Un nuevo paso para cambiar las clases: el vídeo enriquecido y el diseño de un proyecto completo con Flipped.
Por lo que he podido ver en el taller de coevaluación, disto mucho de estar a la altura de algunos compañeros (uno de los proyectos que me tocó revisar dejaba pálido a cualquier proyecto profesional editorial o, al menos, a todos los que conozco). Se planteaba de una forma sencilla, pues eran unas lecciones de ukelele (sí, hasta el nombre es jocoso), sin embargo, planteaba no sólo una estrategia, sino toda una manera de hacer un cambio real:
- El producto: no sólo se producía música, sino que con cada sesión se producían vídeos para que los alumnos más pequeños pudieran ensayar. ¡Una idea genial! Que el propio alumnado genere material para poder ser usado. ¿Hay algo más útil?
- Los materiales: se usaban todo tipo de materiales: partituras, vídeos, sonidos, imágenes... a parte de un sinfín de aplicaciones bien seleccionadas para su uso concreto: ordenar, distribuir, producir, publicar...
- El papel del alumno: Y claro, están los locos bajitos. Pasan de la pasividad a la completa actividad, a sentirse protagonistas y agentes de su propia carrera formativa.
- El papel del profesorado: todo esto se adereza con el papel de coordinador, de corrector, de orientador de estudios.
Simplemente increíble.
Por otro lado, siempre estamos los que, tímidamente empezamos a dar pasos y vemos que no es sencillo. En el foro de debate sobre el uso de los cuestionarios ya planteé mis primeras dudas: ¿preguntas cerradas? ¿en lengua?. Claro que, después de usar educanon y ver que planteaba la posibilidad de hacer "pausas reflexivas", de dejar las preguntas abiertas... empecé a ver que no era baladí el asunto. Además, la lectura de los artículos sobre cómo preguntar y cómo hacer que un alumno atienda a determinados contenidos me pareció que completaban mis dudas. El problema no es que no sean válidos, es que tengo que aprender a usar los cuestionarios para sacarles su máximo potencial. No se trata de substituir, sino de aportar.
Llega el paso de convertir mis "viejos" power points de literatura en vídeo. Fácil me dije: le das al botoncito de "grabar", lo guardas como avi... y arreando. Pues no, resulta que nada más ver el resultado me doy cuenta que no es lo mismo tener el dedo presto a cambiar de diapositiva cuando el ritmo o el momento te lo pide que tener que preveer cuánto tiempo va a tardar un alumno en visualizar y "tragarse" la información de la diapositiva. ¿Y el sonido? Claro, esa es otra. nada más colgar el vídeo en youtube, un exalumno que es youtuber (tiene su propio canal de videojuegos y graba streamings...Sí, revisé su canal, para coger ideas, claro... del experto se aprende) me dice: "Nacho, ¿y un poco de sonido para amenizar ésto?. No pasaron 10 minutos y mi tutor del curso me dice que arregle el sonido que no se oye... Otro problema a arreglar. Claro, mientras explico en clase el sonido, la música, el ritmo soy yo. En una visualización autónoma del vídeo, el ritmo viene prefijado. Total, hay que hacer un guión, porque si no el producto es poco más que basura.
No se trata de ser derrotista, pero, hacer el canbio cuesta tiempo, al menos inicialmente, porque, según los que usan la metodología (y la reflexión sobre su uso en el grado de pedagogía y magisterio me pareció de lo más interesante, aunque corto) funciona de maravilla y estimula el alumnado. Seguro que vale la pena, tanto como sentarse a pensar en una rúbrica, tanto como para luego modificarla cuando el resultado no se ajusta a tu grupo, a tus exigencias. Pero requiere tiempo.
Por lo que he podido ver en el taller de coevaluación, disto mucho de estar a la altura de algunos compañeros (uno de los proyectos que me tocó revisar dejaba pálido a cualquier proyecto profesional editorial o, al menos, a todos los que conozco). Se planteaba de una forma sencilla, pues eran unas lecciones de ukelele (sí, hasta el nombre es jocoso), sin embargo, planteaba no sólo una estrategia, sino toda una manera de hacer un cambio real:
- El producto: no sólo se producía música, sino que con cada sesión se producían vídeos para que los alumnos más pequeños pudieran ensayar. ¡Una idea genial! Que el propio alumnado genere material para poder ser usado. ¿Hay algo más útil?
- Los materiales: se usaban todo tipo de materiales: partituras, vídeos, sonidos, imágenes... a parte de un sinfín de aplicaciones bien seleccionadas para su uso concreto: ordenar, distribuir, producir, publicar...
- El papel del alumno: Y claro, están los locos bajitos. Pasan de la pasividad a la completa actividad, a sentirse protagonistas y agentes de su propia carrera formativa.
- El papel del profesorado: todo esto se adereza con el papel de coordinador, de corrector, de orientador de estudios.
Simplemente increíble.
Por otro lado, siempre estamos los que, tímidamente empezamos a dar pasos y vemos que no es sencillo. En el foro de debate sobre el uso de los cuestionarios ya planteé mis primeras dudas: ¿preguntas cerradas? ¿en lengua?. Claro que, después de usar educanon y ver que planteaba la posibilidad de hacer "pausas reflexivas", de dejar las preguntas abiertas... empecé a ver que no era baladí el asunto. Además, la lectura de los artículos sobre cómo preguntar y cómo hacer que un alumno atienda a determinados contenidos me pareció que completaban mis dudas. El problema no es que no sean válidos, es que tengo que aprender a usar los cuestionarios para sacarles su máximo potencial. No se trata de substituir, sino de aportar.
Llega el paso de convertir mis "viejos" power points de literatura en vídeo. Fácil me dije: le das al botoncito de "grabar", lo guardas como avi... y arreando. Pues no, resulta que nada más ver el resultado me doy cuenta que no es lo mismo tener el dedo presto a cambiar de diapositiva cuando el ritmo o el momento te lo pide que tener que preveer cuánto tiempo va a tardar un alumno en visualizar y "tragarse" la información de la diapositiva. ¿Y el sonido? Claro, esa es otra. nada más colgar el vídeo en youtube, un exalumno que es youtuber (tiene su propio canal de videojuegos y graba streamings...Sí, revisé su canal, para coger ideas, claro... del experto se aprende) me dice: "Nacho, ¿y un poco de sonido para amenizar ésto?. No pasaron 10 minutos y mi tutor del curso me dice que arregle el sonido que no se oye... Otro problema a arreglar. Claro, mientras explico en clase el sonido, la música, el ritmo soy yo. En una visualización autónoma del vídeo, el ritmo viene prefijado. Total, hay que hacer un guión, porque si no el producto es poco más que basura.
No se trata de ser derrotista, pero, hacer el canbio cuesta tiempo, al menos inicialmente, porque, según los que usan la metodología (y la reflexión sobre su uso en el grado de pedagogía y magisterio me pareció de lo más interesante, aunque corto) funciona de maravilla y estimula el alumnado. Seguro que vale la pena, tanto como sentarse a pensar en una rúbrica, tanto como para luego modificarla cuando el resultado no se ajusta a tu grupo, a tus exigencias. Pero requiere tiempo.
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